Vivimos una época en la que todos parecen competir por ser vistos. Se confunde la exposición con la autoridad, la frecuencia con la influencia. Muchos abogados creen que publicar más los hará más recordados. Y entonces llenan sus redes de frases motivacionales, fotos de escritorio, logros, o pequeños resúmenes de jurisprudencia. Pero al final del día, nada cambia: los mensajes llegan, pero no permanecen.